viernes, 16 de diciembre de 2011

Cuando nada te sea fácil

Cuando la vida no te sea fácil, recuerda siempre esto:
? Que sepas, en tu corazón, que hay otros que nunca te olvidan.
? Que siempre encuentres un arco iris después de una tormenta.
? Que celebres las cosas maravillosas que hay en ti.
? Y cuando llegue el mañana, que puedas comenzar de nuevo.
? Que recuerdes cuantas sonrisas pueden llenar un día.
? Que creas que tus anhelos serán una realidad.
? Que encuentres tiempo para apreciar la vida
y tiempo para compartir tu belleza espiritual.
?Que veas tu presente como un regalo, y tu futuro como otro más.
? Que agregues una página dorada al diario de cada nuevo día, y que puedas convertir "la felicidad eterna"
En eterna felicidad. Y que siempre sigas sembrando las semillas de tu sueños.
Porque si sigues creyendo en ellos, tus sueños seguirán tratando de florecer en ti.

EL MUNDO EN MINIATURA

Si redujésemos la población de la Tierra a una pequeña aldea de exactamente 100 habitantes, manteniendo las proporciones existentes en la actualidad.
Si pudiésemos reducir la población de la Tierra a una pequeña aldea de exactamente 100 habitantes, manteniendo las proporciones existentes en la actualidad, seria algo como esto:
Habría
57 asiáticos.
21 europeos.
14 personas del hemisferio oeste (tanto norte como sur) y 8 africanos.
52 serían mujeres, 48 hombres.
70 no serían blancos, 30 serían blancos.
70 no cristianos, 30 cristianos.
89 heterosexuales, 11 homosexuales.
6 personas poseerían el 59% de la riqueza de toda la aldea y los 6 (si 6 de 6) serían norteamericanos.
80 vivirían en condiciones infrahumanas.
70 serían incapaces de leer.
50 sufrirían de malnutrición.
1 persona estaría a punto de morir; 1 bebe estaría a punto de nacer.
Solo 1 (si, solo 1) tendría educación universitaria. En esta aldea habría 1 persona con ordenador.
Al analizar nuestro mundo desde esta perspectiva tan comprimida es cuando se hace más aparente la necesidad de aceptación, entendimiento, tolerancia y educación.

Otras cuestiones para reflexionar
Si te has levantado esta mañana con más salud que enfermedad, entonces eres más afortunado que los millones de personas que no sobrevivirán esta semana.

Si nunca has experimentado los peligros de la guerra, la soledad de estar encarcelado, la agonía de ser torturado o las punzadas de la inanición, entonces estás por delante de 500 millones de personas.

Si puedes acudir a la iglesia sin temor a ser humillado, arrestado, torturado o muerto... entonces eres más afortunado que 3.000 millones de personas en el mundo.

Si tienes comida en la nevera, ropa en el armario, un techo sobre tu cabeza y un lugar donde dormir, eres más rico que el 75% de la población mundial.

Si guardas dinero en el banco, en tu cartera y tienes algunas monedas en el cajón... ya estás entre el 8% más rico de este mundo.

Si tus padres aún viven y están casados... eres una persona MUY rara.

Si puedes leer este mensaje, acabas de recibir una doble bendición, eres mucho más afortunado que los más de 2.000 millones de personas en este mundo que no pueden leer.

¿Quien te inspira?



¿Quién te inspira?

Del 26 al 29 de septiembre, el Dalai Lama se unió en Vancouver con un grupo de visionarios –entre ellos varios ganadores del Premio Nobel–, en una cumbre internacional de la paz. El obispo Desmond Tutu y Eckhart Tolle estaban entre los presentes. Este grupo de individuos inspiradores, me hizo pensar en los modelos de conducta, los héroes y las figuras que mueven nuestros corazones.
Algunas personas inspiran a millones a través del trabajo de sus vida. Podemos ser inspirados por artistas, líderes, actores, escritores, científicos, genios y atletas. Cualquier persona que desafía los límites de la capacidad humana puede captar nuestra atención y provocar admiración en nuestra imaginación. Ellos nos hacen sentir que las posibilidades son infinitas, que los límites que nos hemos puesto a nosotros mismos, también pueden ser superados. Una cosa que me fascina es cómo muchas de las personas que han capturado la atención del mundo, lo han hecho contra todos los pronósticos. De Oprah Winfrey a Coco Chanel, estas historias de la pobreza a la riqueza parecen encender la chispa de la posibilidad en todo el mundo.
Hoy en día, tratamos de producir masivamente la metamorfosis de la normalidad a la celebridad, a través de los innumerables “reality shows”, y concursos de búsqueda de talentos e ídolos, que se han propagado a través de las redes de televisión de todo el mundo. El fenómeno Susan Boyle representa el deleite que sentimos con la idea idílica de ese descubrimiento: el diamante en bruto, la belleza y la magia en el más común de todos nosotros.
Estas personas te están mostrando tu propio potencial. Si admiras algo en otros, busca las maneras de ser más de eso, tú mismo. El ego nos dice: “Ellos son mejores seres humanos que tú”, pero la voz del corazón susurra: “Tú puedes ser eso”. Esa es tu grandeza. Admiro a gente de todos los sectores de la vida. A Nelson Mandela, cuya aceptación de la realidad le ayudó a encontrar la libertad interior, incluso en prisión. A Michelle Bachelet, la presidente de Chile, un ser humanitario antes que político, cuyo compromiso con el bienestar de su pueblo resistió el desdén público, para luego cosechar el nivel de aprobación más alto para un presidente en los últimos 20 años, como una madre, cálida pero firme, que sabía que sus hijos le agradecerían más tarde haber insistido en hacer lo correcto. Admiro a Osho, cuya sacudida incesante de las limitaciones y la rigidez de una cultura basada en el miedo, le hizo difamado en la vida y venerado en la muerte, y a la Madre Teresa, cuyo servicio compasivo hablaba un lenguaje más allá de las barreras de la religión y conmovió tantos corazones.
Mi abuela también fue una gran fuente de inspiración en mi vida. Su valor y su aceptación incondicional me ayudaron a confiar en mí misma y en mi capacidad. Hoy, me siento inspirada por todos los que trabajan para elevar la conciencia de la humanidad, y tengo la fortuna de vivir y trabajar con un grupo de personas dedicadas a eso exactamente. En última instancia, me siento inspirada por los corazones de la gente. Admiro la grandeza, independientemente de las opiniones de la persona. Estoy conmovida por la pasión de los visionarios de caminos de vida totalmente diferentes y a veces diametralmente opuestos. Pueden venir de partidos políticos que compiten. Pueden tener sistemas de creencias totalmente incompatibles. Pero lo que admiro, no es su política o su punto de vista; es el poder en sus corazones, la verdad de sus corazones.
De esto se trata la vida, de ser fiel a tu corazón. No de estar en lo correcto o incorrecto. Si votas por la izquierda, la derecha va a decir que estás equivocado. Si votas por la derecha, la izquierda va a decir que estás equivocado. Siempre habrá esa dualidad. Siempre habrá alguien que esté de acuerdo y alguien que no esté de acuerdo. Los católicos creen que Jesús es grande, pero estoy segura de que hay millones de personas que no lo creen. ¿Significa eso que no es una gran inspiración, sólo porque muchas personas no están de acuerdo?
¿Quién te inspira en tu vida? ¿Y por qué? No dejes que esos héroes sean solo un ideal que miras hacia arriba, sino un recordatorio de tu propio potencial. No necesitas realizar hazañas extraordinarias para vivir una vida extraordinaria, y tampoco es necesario tener los ojos del mundo sobre tus acciones para que sean valiosas. Tú mismo estableces su valor, a través de tu propia pasión y tu propio compromiso con tu evolución y crecimiento como individuo. Vamos a usar a nuestros héroes para ser más. Para caminar hacia esos ideales que tanto admiramos.

¿Quiénes son tus héroes? Tal vez algunas de las personas que he mencionado, o tal vez alguien más. ¿Qué te han enseñado sobre ti mismo y tu propio potencial? Me gustaría oír hablar de eso en la sección de comentarios.

RECETA DE LA FELICIDAD

Debemos comprender que la felicidad es una suma de momentos de plenitud, por lo que debemos intentar que cada uno de nuestros momentos sea bueno.

Ingredientes
5 tazas de AMOR.
4 cucharadas de ESPERANZA.
4 cucharadas de TERNURA.
3 tazas de RISAS.
2 tazas de PERDÓN.
4 tazas de FE.
2 cucharadas de GENTILEZA.
2 cucharadas de COMPRENSIÓN.
Preparación
Tómese el AMOR y la TERNURA y mézclese con la FE.
Incorpórese la COMPRENSIÓN y la GENTILEZA.
A continuación se le agregará la ESPERANZA y el PERDÓN.
Rocíese abundantemente con RISAS.
Cocínese con la LUZ DEL SOL y sírvanse diariamente RACIONES GENEROSAS.
La Naturaleza
Promedio:

CARTA DEL JEFE INDIO NOAH SEALTH



En el año 1854 el jefe indio Noah Sealth respondió de una forma muy especial a la propuesta del presidente Franklin Pierce para crear una reserva india y acabar con los enfrentamientos entre indios y blancos. Suponía el despojo de las tierras indias. En el año 1855 se firmó el tratado de Point Elliot, con el que se consumaba el despojo de las tierras a los nativos indios.
Noah Sealth, con su respuesta al presidente, creó el primer manifiesto en defensa del medio ambiente y la naturaleza que ha perdurado en el tiempo. El jefe indio murió el 7 de junio de 1866 a la edad de 80 años.
Su memoria ha quedado en el tiempo y sus palabras continúan vigentes y se expresó así.
¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aún el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas ¿Cómo podrían ustedes comprarlos?
Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena de las playas, cada gota de rocío en los oscuros bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.
Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden sus paseos por las estrellas; en cambio, nuestros muertos nunca pueden olvidar esa bondadosa tierra, puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y así mismo, ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; estos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.
Por todo ello cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras dice que nos reservará un lugar en el que podamos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre y nosotros en sus hijos. Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros.
El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino, también, representa la sangre de nuestros antepasados. Si le vendemos nuestra tierra deben recordar que es sagrada y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes.
El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre. Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también lo son suyos y, por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con la que se trata a un hermano.
Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga, y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra a sus hijos. Tampoco le importa, tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o piedras de colores. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solo un desierto.
No se, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola visita de sus ciudades apena los ojos del piel roja. Pero quizá sea por que el piel roja es un salvaje y no comprende nada.
No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar como se abren las hojas de los árboles en primavera o como aletean los insectos. Pero quizá también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido solo parece insultar nuestros oídos. Y después de todo, ¿para que sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras no las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos.
El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento, la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al olor. Pero si les vendemos nuestras tierras, deben recordar que el aire nos es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas.
Por ello, consideramos su oferta de comprar nuestras tierras y si decidimos aceptarla yo pondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.
Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudrirse en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una máquina humeante puede importar más que el búfalo, al que nosotros solo matamos para sobrevivir.
¿Qué sería del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre moriría de una gran soledad espiritual; porque lo que suceda a los animales también le sucederá al hombre, todo va enlazado.
Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra esta enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre; y que todo lo que le ocurra a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a si mismos.
Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra.
Esto sabemos: todo va enlazado, como la sangre que une una familia. Todo va enlazado.
Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; él solo es un hijo. Lo que hace con la trama se los hace a si mismo.
Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. Después de todo quizá seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra algún día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que El les pertenece, lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan, pero no es así. El es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para El, y si se daña se provocaría la ira del Creador. También los blancos se extinguirán, quizá antes que las demás tribus. Contaminan sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos.
Pero ustedes caminaran hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza de Dios que os trajo a esta tierra y que, por algún designio especial, les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes. ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia.
Noah Sealth
Gran Jefe indio de los Dwamish, más conocido como Seattle (1786-1866)

HOMBRE DE COLOR

Amigo mío Cuando yo nacer, yo negro Cuando yo crecer, yo negro Cuando yo sol, yo negro Cuando yo asustado, yo negro. Cuando yo enfermo, yo negro.
Amigo mío.
Cuando yo nacer, yo negro.
Cuando yo crecer, yo negro.
Cuando yo sol, yo negro.
Cuando yo frío, yo negro.
Cuando yo enfermo, yo negro.
Cuando yo asustado, yo negro.
Cuando yo morir, yo negro.

Pero, cuando tu nacer, tu rosado.
Cuando tu crecer, tu blanco.
Cuando tu sol, tu rojo.
Cuando tu frío, tu morado.
Cuando tu enfermo, tu verde.
Cuando tu asustado, tu amarillo.
Cuando tu morir, tu gris.

Y me llamas a mi hombre de color

NIÑOS DE ANTES



Gastábamos horas y horas construyendo unos carritos avalancha y los que tenían la fortuna de tener calles inclinadas los echaban a andar hacia abajo.
Si viviste de niño a finales de los 60"s, durante los 70"s o principio de los 80"s e inclusive de antes... ¿Cómo hiciste para sobrevivir?
De niños andábamos en autos que no tenían cinturones de seguridad ni bolsas de aire... Ir en la parte de atrás de una camioneta era un paseo diferente con efectos especiales.
Nuestras cunas estaban pintadas con brillantes colores de pintura a base de plomo. No teníamos tapas con seguro contra niños en las botellas de medicina, gabinetes, puertas. ¡Ni maíz!
Cuando andábamos en bicicleta no usábamos casco. Tomábamos agua de la manguera del jardín y no de una botella de agua mineral.
Gastábamos horas y horas construyendo unos carritos "avalancha" y los que tenían la fortuna de tener calles inclinadas los echaban a andar hacia abajo y en la mitad se acordaban que no tenían frenos.
Después de varios choques con los matorrales aprendimos a resolver el problema. Sí, nosotros chocábamos con matorrales, no con autos.
Salíamos a jugar con la única condición de regresar antes del anochecer.
La escuela duraba hasta el mediodía, llegábamos a la casa a comer.
No teníamos celular... así que nadie podía ubicarnos. Impensable.
Nos cortábamos, nos rompíamos un hueso, perdíamos un diente, pero nunca hubo una demanda por estos accidentes. Nadie tenia la culpa, así aprendimos lo que es la responsabilidad.
Comíamos bizcochitos, pan y mantequilla, tomábamos bebidas con azúcar y nunca teníamos exceso de peso porque siempre estábamos afuera.
jugando.
Compartíamos una bebida entre cuatro... tomando en la misma botella y nadie se moría por esto ni se contagiaba de nada.
No teníamos Playstations, Nintendo 64, X boxes, Juegos de vídeo, 99 canales de televisión en cable, videograbadoras, sonido surround, celulares personales, computadoras, chatrooms en Internet... Sino que la diversión eran los Cuates.
Salíamos.
Nos subíamos en la bicicleta o caminábamos hasta la casa del amigo, tocábamos el timbre... o sencillamente entrábamos sin tocar y, diciendo Buuuueenas. Allí estaban y salíamos a jugar. ¡Ahí, afuera!
¡En el mundo cruel! ¡Sin un guardián! ¿Cómo hacíamos?
Hacíamos juegos con palitos y pelotas de esponja, en algún equipo que se formaba para jugar un partido; no todos llegaban a ser elegidos y no pasaba ningún desencanto llevado a trauma.
Algunos estudiantes no eran tan brillantes como otros y cuando perdían un año lo repetían. Nadie iba al psicólogo, al psicopedagogo, nadie tenía dislexia, simplemente repetía y tenía una segunda oportunidad.
Teníamos libertad, fracasos, éxitos, responsabilidades... y aprendimos a manejarlos. ¿Eres tú uno de esa generación?
Vivimos la época de la "Generación Olvidada".